Muchas veces el ejercicio parece incompatible con el dolor, sobre todo cuando se trata de zonas delicadas como la lumbar. Ante la molestia, el primer impulso suele ser el reposo absoluto, pero la ciencia moderna sugiere que quedarse quieto podría ser el peor enemigo. Aunque no existe una "cura mágica", la actividad física se posiciona como la herramienta más eficaz para gestionar el dolor crónico y devolverle la movilidad al cuerpo.
Cinco cosas que tenés que hacer para reducir la grasa en la zona baja del abdomen, según la ciencia"Lo mejor que podés hacer es, en realidad, seguir moviéndote", afirmó Edward Phillips, profesor asociado en la Facultad de Medicina de Harvard al medio The New York Times El ejercicio no solo estira y fortalece los músculos que sostienen la columna, sino que también ayuda a reducir el estrés crónico y mejora la percepción que el cerebro tiene sobre el dolor.
La importancia de las pausas activas
Pasar muchas horas sentados, ya sea trabajando o frente a una pantalla, genera una presión excesiva en los discos intervertebrales y debilita los glúteos. Según la médica Carolyn Chudy, de Vori Health, el sedentarismo disminuye la flexibilidad de las piernas y, al levantarnos, los músculos de la espalda deben realizar un esfuerzo extra para compensar esa falta de soporte.
Para quienes pasan mucho tiempo en la silla, la experta recomienda romper la inactividad cada 30 minutos. "Levantate, caminá un poco por la casa o la oficina, o realizá algunas sentadillas simples", sugirió. Estiramientos como la "postura del niño" o el "gato-vaca" de yoga son ideales para liberar la tensión acumulada en la columna y las caderas.
El núcleo como un corset protector
Para fortalecer la espalda, el enfoque debe estar puesto en otro lado y ese es el abdomen. El core o núcleo muscular es fundamental para que la columna no tenga que absorber todo el impacto del movimiento cotidiano. "Pensá en tu núcleo como un corset hecho de músculo", explicó Phillips. Cuanto más fuerte y firme sea este soporte, menos presión sufrirán tus discos y vértebras durante el día.
Así es que el mejor ejercicio es el que entrena los músculos de esta zona. El especialista recomienda realizar una rutina de planchas, puentes de glúteos y ejercicios de extensión (como el "superman") dos o tres veces por semana. Sin embargo, advierte que se deben evitar los abdominales tradicionales (estilo crunch), ya que estos pueden agravar las lesiones lumbares si no se ejecutan con una técnica perfecta.